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Por Carlos F. Bedoya -NYD.

El pasado sábado la diva colombiana Amparo Grisales trajo al área metropolitana su obra “No seré feliz pero tengo marido”, un monólogo donde una mujer cuenta las desventuras y frustraciones de su largo matrimonio  siguiendo un divertido libreto de la dramaturga argentina Viviana Gómez Thorpe.

El monólogo es interrumpido en algunas ocasiones por la voz de su marido, Obe, y los consejos de la abuela. Su marido está representado por una enorme estatua de un hombre cubierto por una manta y aparentemente sentado, cuyos elementos más destacados son su prominente barriga y su enorme cabeza.

Amparo humaniza a su inexpresivo marido con la representación de momentos que va recordando de su matrimonio y que comenta  al espectador; comenzando por la oposición de su familia y sus sueños de escultora frustrados por su labor de ejecutiva, ama de casa y esposa. Luego vienen los típicos momentos del matrimonio, las tarjetas de crédito, la afición de Obe a la pasta, sus aburridos y rutinarios fines de semana al frente del televisor embelesado por los partidos de fútbol, la falta de aventuras excitantes, el letargo sexual en que va cayendo la relación, la obsesión de su marido por el automóvil como prolongación de su personalidad, las amistades y luego de un aparente éxito financiero, la andropausia en los cincuenta cuando  su esposo comienza a perseguir jovencitas.

La historia alterna risas, anécdotas, refranes populares y una especie de sarcástico análisis del matrimonio desde el punto de vista de una mujer que se siente abandonada y frustrada pero que no pierde las esperanzas de mejorar su unión pues como decía su abuela, otra relación es otro problema.

Amparo Grisales en "No seré feliz pero tengo marido"

Amparo Grisales en “No seré feliz pero tengo marido”

Amparo se cambia varias veces detrás de un bastidor que solo deja ver su cabeza sin perder el hilo del diálogo.  Vestidos que presentan diferentes facetas y en ocasiones se ciñen sugestivamente a su figura. En una escena y en su deseo de salvar la unión recurre a la seducción, y ésta es una de las escenas más celebradas, talvez por ser la parte más esperada por los curiosos espectadores que fueron a ver cómo una mujer se conserva tan bella después de los cincuenta.

Allí sale ella, despampanante, rebosando toda su sensualidad en un bikini y brasier de encaje con medias negras de liga mientras canta y realiza un seductivo baile, para finalizar con un sugestivo y elegante strip tease.

En escena Grisales muestra que es una actriz que no solo tiene belleza sino mucho talento. Su voz, su capacidad para interactuar con el público y su habilidad para manejar un largo monólogo, dan a la obra una calidad al nivel de cualquiera de las presentaciones de comedias en inglés en los teatros de Nueva York.

La presentación de la obra fue cancelada en Queens por no llenar las expectativas de los organizadores en la venta de boletas, pero que fue todo un éxito en su única función en el teatro Ritz de Elizabeth, en Nueva Jersey.  Allí el suceso se demostró por la ovación y aplausos del público que se levantó de sus asientos al finalizar la obra. Ese fue un premio merecido para esta talentosa actriz colombiana, de un público que la admira y la recuerda a pesar de la distancia.

Luego del espectáculo y haciendo una larga fila en la máquina de pagos del parqueadero adyacente al teatro, Nueva York Digital pudo interactuar y escuchar comentarios de personas manejaron horas en sitios tan alejados como Connecticut y Pensilvania desafiando el helado clima y pagando los elevadísimos costos de peajes para disfrutar de esta presentación y a juzgar por los positivos comentarios  el esfuerzo valió la pena, incluso personas de otras nacionalidades que poco conocimiento tenían de la actriz quedaron fascinados con su actuación. Enhorabuena esta agradable visita de uno de nuestros orgullos por su talento y por que no, motivo de inspiración para muchas mujeres y de admiración para muchos caballeros.