El encanto de jugar a los columpios y lanzarnos raudamente contra el espacio abierto en frente a nosotros en un parque cualquiera está al alcance nuestro en plena selva de concreto en Nueva York.

Los columpios están mezclados con el arte, la entrada es paga y solo tiene hasta el seis de enero a las siete de la noche para jugar en el interior del gigantesco lugar y mecerse a la luz de los reflectores, rodeado de lienzos blancos que complementan la instalación artística de Ann Hamilton en el Armory de la avenida Park.

La mayor instalación pública del 2012 en la ciudad de los rascacielos sigue recibiendo a miles de incrédulos que llegan hasta las instalaciones del Park Avenue Armory de Manhattan para utilizar los columpios elaborados rústicamente con cuerdas y tablas de maderas.

Se trata de una gran obra de la artista Ann  Hamilton a quien le fue comisionada la tarea de transformar el grandioso lugar en un parque de diversiones, colgando de las grandes vigas metálicas del cielorraso 40 columpios y lienzos blancos, como si fueran un soleado firmamento lleno de nubes blancas.

Los columpios, mezclados con las lienzos blancos que juegan en el espacio han transformando el Park Avenue Armory, un castillo utilizado en el siglo pasado para guardar la artillería, camiones militares y tanques de guerra en la exclusiva Park Avenue de Manhattan, y ahora es un destino turístico y cultural de Nueva York.

Para la crítica del New York Times la instalación de Ann Hamilton inspira un gran atractivo entre los visitantes que se transportan a su niñez en medio del arte en pleno movimiento.

Subir al columpio y mecerse por los aires es volver a ser niños, vale la pena, son las expresiones que se escuchan a diario en la fila de espera para ingresar al lugar que ya pronto cerrará la muestra, mientras los neoyorquinos siguen disfrutando de los columpios a pesar del crudo invierno que azota a la ciudad.