Gustavo Arango

Ilustración E.C.Escher

Ilustración E.C.Escher

Yo, señores, soy el único ser humano que ha regresado con vida de un viaje al corazón de las inhóspitas tierras de Wambi-Zuledia.

Luego de múltiples vicisitudes —que habrían hecho desistir al más decidido de los seres— alcancé la prueba definitiva que debo presentar hoy aquí para que no quede ninguna duda de mi hazaña, para que todos sepan que superé los retos que una empresa como ésa significa: los relativamente sencillos para llegar al centro de Wambi-Zuledia y los inhumanos a los que me vi enfrentado para salir de allí y llegar hasta ustedes con la sortija de las tres caras traslúcidas, objeto diminuto que me ha hecho conocer el horror, a mí, otrora iluso que negaba su existencia.

¡Fueron tantas pruebas! No terminaba una cuando ya mi atención era requerida por un peligro mayor. Como un sudoroso autómata, cumplí una misión cuyos propósitos tenía olvidados casi desde el comienzo. Navegué por el río de las siete cataratas y los siete remolinos. Me deslicé por el santuario de las serpientes que matan con el aliento. Sufrí heridas indecibles a manos de criaturas que de humanas sólo tienen la apariencia. Padecí hambres desintegradoras y fiebres calcinantes. Hasta que una mañana brumosa y extrañamente callada encontré entre los árboles y lianas una puerta enorme y negra por la que pude salir de esas diabólicas tierras. Jadeando incrédulo contra la puerta que acababa de cruzar, empecé a comprender muy lentamente que mi misión había terminado y que tenía conmigo la prueba de mi inigualada hazaña. Un pellizco que aún duele en mi brazo me permitió comprobar que regresaba con vida y mi decisión inmediata fue la de comunicar al mundo mi histórica gesta.

Por eso los he reunido de manera tan presurosa. Por eso, a pesar del cansancio, quiero relatarles con lujo de detalles las circunstancias que rodearon mi accidentado viaje. Pero antes, mucho antes de que sus oídos vivan lo que a mí me tocó experimentar de cuerpo entero, quiero mostrarles, para que no haya duda, la legendaria —y nunca antes por ojos humanos vista— sortija de las tres caras traslúcidas, el mágico compendio de los tiempos pasados, presentes y futuros, que traigo en este bolsillo de mi chaleco… ¡Je!… Disculpen… Debo tenerla en otro bolsi… No… Tranquilos, no se impacienten, aquí en el pantalón… ¿No?… ¡Je!… Debí perderla por ahí; pero créanme, yo soy el único ser humano que ha regresado con vida de un viaje al corazón de las inhóspitas tierras de Wambi-Zuledia. Pero, ¿de qué se ríen? Les juro que fue así. Deben creerme. Voy a contarles las terribles pruebas que he debido soportar. No, no se marchen, deben escucharme. ¿Y ustedes? ¿Qué pretenden hacer con esa camisa de fuerza? No se atrevan, les advierto. ¿Y esa jeringa? ¿Acaso quieren inyectarme algún calmante? No lo hagan. Prometo controlarme. Juro que no me pondré violento, pero no me pongan inyecciones. Odio las inyecciones… Les tengo pavor a las malditas inyecciones.

De ‘Bajas pasiones’.

Serie – Relatos de fin de año

1- Hasta la libertad cuesta dinero – Renandarío Arango – Lea relato

2- Un pedazo del sueño Americano – Gabriel Panagousoulis – Lea relato

3- Una visita al Tostadero – Blanca Irene Arbelaez – Lea relato

4- “Los niños son un estorbo” – Karla Florez Albor – Lea relato

5- Nueva York: una locura atrevida – Guillermo Lozano-Sharah – Lea relato

6 –El Barco es de papel – Carlos Ortega Jr –Lea relato

7 – La muerte de Huidobro – Gabriel Jaime Caro (Gajaka) – Lea relato

8 – A las diez en Jamaica – Álex Augusto Cabrera – Lea relato

9- Al-Kabir – Francisco Álvarez-Koki – Lea relato

10- V de venganza – Miguel Falquez Certain – Lea relato

11- “Que viva la yuca” – Adriana Ferrer Guzmán – Lea relato

12- Némesis en Harlem – María Palitachi – Lea relato

13- De visita en el Imperio – Gilberto Gómez F. Lea relato

14- El último hombre – Pero Arturo Estrada – Lea relato

15 – Tic, Tac – Sheila Candelario – Lea relato

16- Testimonios – Gustavo Arango – Lea relato

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