Pedro Arturo Estrada

Entre tantos poetas y poéticas que habitan esta Nueva York inagotable, Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954), poeta, traductora y editora, residente en la Gran Manzana desde los años 90, es hoy una de las voces más originales, no sólo de su país sino del ámbito hispanoamericano. En ella la poesía corrobora, como acaba de hacerlo en el libro Carcaj : Vislumbres (Vaso Roto Ediciones, de Madrid y México, 2014), que aún no todo está dicho, y que por el contrario, pese a la proliferación de una palabra cada vez más profusa y promiscua, el sentido de lo real se nos ha vuelto todavía más elusivo.

En Carcaj : Vislumbres, la poesía “se atreve a bordear los límites de un sentido siempre plural”, hasta dejar “entrever aquella alteridad, aquella dimensión suprema que trasciende el plano de lo más inmediato”, y “ofrecer una visión de la existencia humana llevada a su límite expresivo”, nos dice la nota de contracarátula en la edición que se presentó el pasado viernes 27 de febrero en la emblemática McNally Jackson, de Manhattan.

La obra poética de Mercedes Roffé ha ido revelándose con intensidad creciente desde 1983 cuando apareció en Buenos Aires su primer libro El Tapiz (firmado con el heterónimo de Ferdinand Oziel), con títulos como Cámara baja (1987); La noche y las palabras (1996); Canto errante (2002); Memorial de agravios (2002); La ópera fantasma (2005) y Las linternas flotantes (2009), sin contar las antologías que luego se han hecho de sus poemas en Caracas y Tenerife, amén de las reediciones, y la difusión que de su poesía se realiza en diferentes medios digitales, en revistas especializadas, entrevistas para televisión, libros y periódicos. De igual manera sus textos han sido traducidos y publicados en Canadá, Inglaterra, Italia y Rumania. Dirige el sello Ediciones Pen Press en Nueva York y ha recibido distinciones como la beca de Fundación John Simon Guggenheim en poesía (2001) y una beca de la Fundación Civitella Ranieri (2012).

Leerla es, sin embargo, la mejor invitación que podamos hacer para entender que la poesía no deviene como suele creerse en mero ejercicio retórico. En su obra se nos propone otra clase de experiencia, un desafío al gigantesco lugar común que de algún modo el propio lenguaje puede llegar a ser. La poesía es precisamente, para Roffé, abrir:

(…)
una grieta
en el seno de lo dicho

lo callado

(…)

(VI, pág.15)

Como flechas que del carcaj del lenguaje son arrojadas al vacío de la página, estos poemas apuntan al centro de un enigma, para iluminarlo, para revelarlo por un único instante y dar cuenta de su fondo, su continuidad del otro lado de nuestras pobres y cotidianas certezas. Hay en ellos una alusión sutil a ese otro lado de la realidad que generalmente no vemos, un destello que muestra por instantes ese otro rostro de lo Real que también en su momento, un poeta de su país como Roberto Juarroz, buscó develar, y que incluso en los textos de Olga Orozco y de la Pizarnik se convirtió en obsesión. Sólo que en Mercedes Roffé nos hallamos ante una palabra todavía más decantada y próxima a lo que René Char denominó “la herida más cercana al sol”.

No obstante, esa mirada, esa visión poética no rehúye la voz de una verdad igualmente enigmática, rugosa (Rimbaud), del ser, del somos, del siendo que por lo demás, como puede constatarse en poemas más abiertos a lo tangible, a la muerte, al dolor, a la violencia de nuestro tiempo, ha sabido expresarse en un libro anterior: Las linternas flotantes publicado en 2009. Sin embargo, En Carcaj : Vislumbres también recibimos flechazos como este:

vasijas de la nada
somos
-dijo-
derramándose
en lo oscuro

vejigas de la nada
derramando
-dijo-
orines, óxidos, rubíes

centellas
-dijo-
que en su caída
(nuestra)
encuentran
su hybris
su obsesión

añil dignificado
somos
-dijo-
por el vuelo
entre ser y no ser

(XVIII, pág. 29)

Para un lector no habituado a leer poesía, Carcaj : Vislumbres podrá en un principio repelerlo un poco por su sintaxis particularmente inflexible pero sin duda necesaria al flujo interior, a la levedad y la intensidad, a la concentración y la justeza de un lenguaje distinto, insumiso y pleno de sentidos:

(…)
dentro
de algo / alguien que

de sí
se va y se abate

rumor que vence y se despliega
súbito
sonámulo
oblicuo
:
huyente arquitectura
música extrema

(…)

(I, Parte 2)

***

Mercedes Roffé y presentadora

Mercedes Roffé y Claudia Salazar – Foto Nueva York Digital

group Mercedes Roffé

La poeta Mercedes Roffé junto a  Claudia Salazar, Adalber Salas y Javier Molea. Foto Nueva York Digital