336_origen_mundo_edibNueva York – Es uno de los secretos mejor guardados de la literatura colombiana. Con más de quince libros publicados, importantes reconocimientos internacionales para sus cuentos y novelas, una investigación periodística indispensable a la hora de escribir sobre Gabriel García Márquez y el libro más ambicioso que se ha escrito en lengua española sobre la isla de Manhattan, los libros de Gustavo Arango casi no se consiguen en ningún lado. Ahora parece que las cosas están cambiando.

Su novela más reciente, El origen del mundo, acaba de ser presentada por Ediciones B Colombia, en la Feria del Libro de Bogotá, después de haber sido rechazada por dos editoriales colombianas, ser finalista del Premio Herralde 2007 y, finalmente, ganar el Premio Bicentenario de Novela 2010, convocado por Ediciones B de México. El premio consistió en la publicación de la novela, cuya presentación tuvo lugar en noviembre del 2011, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El libro de Arango empezó a abrirse paso en librerías y puestos de revistas mexicanos, como profeta en tierra ajena, divulgando poco a poco un secreto que ya lleva mucho tiempo sin ser revelado.

Al comentar la más reciente novela de Arango, Miguel Falquez Certain afirmó que este escritor: “no sólo tiene voz y estilos propios, sino también un mundo rico y enriquecedor que observa con precisión de entomólogo y que ha logrado plasmar con mano paciente de orfebre, una visión auténtica que marca un hito en la producción novelística latinoamericana”.

En 1994, cuando Gustavo Arango publicó su primera colección de cuentos, Su última palabra fue silencio, el libro fue recibido por la crítica con comentarios entusiastas. Ramiro de la Espriella escribió una columna en El Espectador en la que dijo: “Hubo una época en Colombia que alcanzó aún a García Márquez, en que los suplementos literarios tenían por misión principal la de dar a conocer los valores desconocidos augurados de buena suerte, una especie de escrutinio de la inteligencia hacia el futuro, un vaticinio. Después de leer este libro habrá que seguir de cerca la trayectoria de Gustavo Arango”.

Un año más tarde, Arango publicaría Un ramo de nomeolvides: García Márquez en El Universal, una investigación periodística que se deja leer como una novela de detectives y que obligó al mismo Nobel a decir: “Conoce de mi vida más que yo”. Años después, en Vivir para contarla, García Márquez le haría un guiño agradecido a Gustavo Arango, por todo el trabajo que le ahorró.

La publicación de su libro sobre García Márquez le abrió a Arango las puertas de la academia norteamericana. Una entusiasta recomendación de Tomás Eloy Martínez y su esposa Susana Rotker le permitió hacer sus estudios de doctorado en la Universidad de Rutgers, en New Jersey. Arango llegó a ser asistente de Martínez en sus cursos de literatura latinoamericana, mientras seguía escribiendo literatura. En 2003, su novela La risa del muerto, recibió en Nueva York un premio para novelas en español escritas en los Estados Unidos. La importancia de ese premio sólo puede apreciarse si se considera que los Estados Unidos es hoy en día el segundo país del mundo con mayor número de habitantes de habla hispana.

El 2010 fue un año de cosecha para Arango. Además de la edición mexicana de El origen del mundo, publicó un libro basado en su tesis doctoral: El más absurdo de todos los personajes: escritores y creación escrita en América Latina, y la editorial Book Press de Nueva York le editó un libro inclasificable, Impromptus en la isla, donde periodismo, ficción y fotografía se combinan para tratar de atrapar la vertiginosa, y cada vez más hispana, isla de Manhattan.

Ganar un premio de novela en México no es cualquier cosa. Con una población de más de cien millones de habitantes, México es uno de los países hispanos con mayor tradición literaria. La tierra de Sor Juana, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Juan Rulfo y Carlos Fuentes –para citar unos pocos– sabe apreciar la literatura. Prueba de ellos es que un jurado de lujo, integrado por Tomás Granados Salinas, coordinador editorial del Fondo de Cultura Económica, y Mario González Suárez, director de la Sociedad de Escritores Mexicanos, concedió el Premio Bicentenario, de manera unánime, a la novela de Arango.

Gustavo Arango es profesor de literatura de la Universidad del Estado de Nueva York, en Oneonta, un pueblo pequeño y tranquilo tres horas al norte de la ciudad. La quietud del lugar, que Arango llama “mi Siberia”, resulta ideal para la escritura. Cuando se le pregunta por qué sus libros han aparecido casi todos en editoriales pequeñas y de escasa distribución, Arango insiste en que lo importante es que los libros se publiquen. “A Melville sólo le pararon bolas cincuenta años después de muerto”, y agrega: “Se pierde mucho tiempo y energía tocando a las puertas de las grandes editoriales”.

Pero ahora las grandes editoriales han empezado a abrir sus puertas a la original y elaborada obra de Arango. Ediciones B Colombia tiene previsto reeditar, a finales de este año, otro libro de suyo y todo parece indicar que este autor, cuya obra hasta hace poco era secreta, empieza a ocupar el lugar que se merece en el panorama de la literatura latinoamericana.

Por Jacqueline Donado

Nueva York –