Blanca Irene Arbeláez gana el Latino Book Awards

Por Néstor Ramírez M.

La escritora colombiana Blanca Irene Arbeláez ha sido galardonada con el primer puesto en la categoría de ficción y mejor novela de misterio por su novela “TE ESPERO EN EL CIELO – TRISAGIUM MORTIS” con el INTERNATIONAL LATINO BOOK AWARDS otorgado en Las Vegas.

Escritora colombiana en Nueva York Blanca Irene Arbelaéz
Blanca Irene Arbelaéz

Esta obra fue publicada en 2013 por el sello editorial Book Press NY La escritora recibió con beneplácito este importante premio como un reconocimiento (el primero en su carrera) a su esfuerzo y constancia en la escritura durante los últimos diez años, lo que le ha permitido publicar ya cuatro novelas.

 

En ellas se recogen las múltiples experiencias de una mujer latinoamericana que vive sus sueños y luchas en los Estados Unidos, pero que busca además, preservar su identidad, la memoria de sus orígenes, su tierra y sus ancestros en una lengua rica en imaginación como lo es el español. A todo ello se agrega una buena dosis de ironía y humor.

 

Desde su novela inicial autobiográfica “EL PRIMER AMOR NUNCA SE OLVIDA” hasta su más reciente obra ya en circulación, editada también con el sello Book Press NY“CARANGAS RESUCITADAS”, de 2014,  Blanca Irene Arbeláez no ha parado de escribir.

 

En la actualidad acaba de editar ya otra publicación, esta vez dirigida a un público juvenil e infantil, como es su novela corta “SUEÑA EMILY CON CIUDADES AZULES”. Es bueno destacar la parte humana de esta autora sin duda ejemplar por su sencillez y espontaneidad que, sin alardes de intelectualidad, se define ante todo como una mujer   trabajadora, sencilla y alegre es la ganadora de un galardón tan importante para el mundo del arte y la literatura latina en Estados Unidos, como es elINTERNATIONAL LATINO BOOK AWARDS. 

 

Respecto a la obra ganadora, “TE ESPERO EN EL CIELO – TRISAGIUM MORTIS”, dice su autora que para ella “fue como una catarsis escribir este libro, porque en él pude reírme de aquellos miedos de la infancia y liberarme de esa carga a veces angustiosa que esos miedos y creencias nos dejan en el alma”. Sobre la obra comentó también en su momento el crítico B. Salomón: “Es una novela en la que se conjuga el misterio de la muerte con el humor popular, la tradición religiosa con la irreverencia, la ingenuidad del tema amoroso con lo siniestro, el lenguaje llano con el trasfondo incluso místico y filosófico del relato”.

 

Para Blanca Irene Arbeláez este premio la compromete a continuar trabajando cada día más en su escritura, ese oficio a veces ingrato en el mundo actual pero que indudablemente puede reportar enormes satisfacciones cuando logra llegar a otras personas y a ser reconocido por ellas como en este caso. Transcribo un pequeño fragmento de la novela como invitación a comprarla y leerla.

 

 Fragmento – NY

AWARD Te espero en el cielo

 “Tiberio está despierto todavía según vemos por el reflejo de una lámpara que tiene todavía encendida. Miramos a través del vidrio de la ventana cómo el ángel apaga la lámpara y Tiberio se queda expectante, creyendo que es el viento. La presencia del ángel, de alguna manera parece infundir en Tiberio una especie de temor reverencial, aunque no puede verlo. Vemos que se sienta en su cama y se queda esperando. Entonces Sarai y yo decidimos entrar a la habitación de los niños que duermen. Ella, como buena mamá sólo quiere acariciarlos, darles unos besos amorosos y abrazarlos al fin después de haberlos llorado tanto. Los niños parecen sonreírle desde la profundidad del sueño. Mientras tanto, el ángel empieza a mover los cuadros del cuarto donde se encuentra Tiberio que, entonces comienza a asustarse en serio. Todavía cree que es el viento o algo por el estilo. La oscuridad y la presencia del ángel lo tienen achicopalado de verdad. Entonces vemos y oímos cuando dice:

       —¡Qué carajos está pasando pues! …

       —¡Qué te pasa Tiberio! —dice de pronto la voz de su nueva mujer, Juana Candela, desde la alcoba donde duerme esperando a que su marido venga a acostarse.

       —No sé…Están pasando cosas raras esta noche…

       —Imaginaciones tuyas, yo no he visto ni he notado nada, venga a acostarse ya más bien…

       —Ya voy, mujer. Espéreme un momentico mientras voy al baño.

       El cuartico de baño está un poco retirado de las habitaciones y hasta allá se dirige Tiberio. Orina y luego quiere lavarse las manos. Cuando abre el grifo lo que sale es sangre en vez de agua. La luz del candil amenaza también con apagarse.

       —¡ Ay Hijueperra! …¿Pero qué es lo que está pasando? —tartamudea el hombre y mira hacia el espejo. Lo que ve le deja estupefacto: la escena de aquella mañana sangrienta en la cocina cuando asesinó a Sarai. Y el candil se apaga. La oscuridad es total en la casa. El terror hace presa de él cuando la mano fría del ángel lo agarra por fin del cuello, le hace una llave de kung fu y lo arrastra hasta el patio donde ya en el suelo, le dice:

       —Así que no creés en espantos, asesino…Pues ahora vas a ver algunos, veremos qué tan valiente sos…—Y entonces aparece Sarai montada sobre la yegua blanca que en un momento había ido a sacar de la pesebrera. La luz fantasmagórica de Sarai y el color blanquecino de la yegua hacen ver en realidad aterradora la escena. Tiberio, abriendo tamaños ojos se quiere levantar del piso, pero no puede. El viento frío de la noche sacude las largas crines de la yegua a la que para completar, el ángel hace que le brillen los ojos con un resplandor de fuego infernal. Tiberio tiembla como un papel mientras Sarai, con esa voz misteriosa que le da el estar ya del otro lado de la vida, dice:

       —Ya no me puedes hacer daño nunca más y vendré a ver a mis hijos cada vez que quiera. Muy pronto, además, Dios habrá de castigar tu crimen.

        —¡No puede ser!…Tú estás siete metros bajo tierra, bruja maldita!  —responde de pronto, como reaccionando y queriendo recurrir otra vez a la violencia.

—¡Calláte! …—ordena Sarai—, no vengás ahora a dártelas de macho. Ya no estás en condiciones de volver a amedrentarme. Todo lo contrario. Vas a tener que rogarme a que te perdone, si es que eso quieres, pero no lo haré. La justicia divina se encargará de ti. Ya te están esperando los diablos en El Tostadero. Vas a ver lo rico que vas a pasarlo allá…en medio de serpientes y toda la candela que te merecés.

—Así es, desdichado…—dice el ángel mientras retuerce el brazo de Tiberio que entonces se queda allí tendido en el suelo, tan manso y tembloroso como un perro regañado.”

Fragmento tomado del libro Te espero en el cielo-Trisagium mortis.

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