“Que viva la yuca…”

Adriana Ferrer Guzmán

Han pasado los años y “Que viva la yuca…” sigue  tomando fuerza en las  redes sociales. Después de mucho tiempo viviendo  fuera de mi Barranquilla querida, tenía que buscar la  forma de sentirme más cerca de ella, de esa sabrosura típica costeña; no la quería perder ¡ni de vainas! Por más que  viva en la Gran Manzana, en  el país de las oportunidades –y sí que es así doy fe de ello– , también es cierto  que las  horas se van  volando y no hay tiempo pa’  tanta mamadera de gallo.

El  trabajo se vuelve  tu amante preferido, sobretodo cuando los verdes se duplican. Y se ve el resultado de tantas horas de esfuerzo al mandarlos “a casa”.

Claro está que  todo esto tiene su sacrificio y hay que pagar el precio.

La cercanía a la familia se vuelve una distancia que sientes mucho más al verla en las redes sociales que en tu entorno habitual.

Entonces me pregunté un día: “¿Por qué no inventar una  frase que  me identificara en la  redes sociales y tuviera una conexión con la añoranza de lo que deje?” ,  escuchando un  vallenato  cerré mis ojos  y pensé ¡Que  yuca  tan buena!! Fue  ahí  donde  nació “Que viva la  Yuca”.

Venirme con una  maleta de sueños y unos  pesos en el bolsillo como todo inmigrante, era más que suficiente. Uno que  otro comentario suelto y  la expectativa  de que quien lo vive es quien lo  goza como  toda parranda que se goza.

La añoranza de lo que se deja y la agonía  por lo que vendrá me traen recuerdos inolvidables de lo que más me  gusta de mi  Barranquilla.  La alegría que  nos caracteriza a nosotros los costeños, esa forma de hablar tan jocosa por la que nos ganamos el  sobrenombre de corronchos.

¡Ah! si porque antes de preguntarnos si somos barranquilleros, nos dicen  “¿tú eres corroncho verdad?” Puede uno  terminar riéndose  o  simplemente con rabia,  dependiendo  de la persona.

Esa   mamadera de gallo que nos caracteriza a nosotros los costeños hace que la vida se torne un poco más suave. Siempre le encontramos el son que le toque a la  vida.

A  Barranquilla le podríamos llamar el paraíso terrenal por decirlo así, aunque igualmente ya se le conoce como el mejor vividero del mundo. Y es verdad. Al barranquillero  no le hace falta nada,  porque si no lo tiene se lo inventa,  vivimos en la era del modernismo donde todo va  de prisa  y no  hay que  quedarse atrás.

Pero volver y  ver  el pelao en  el carretilla  vendiendo  el mango verde, o simplemente  presentársele al  vecino  y preguntarle que tiene pa’ comer sin ser invitado, me hizo  recordar que por más lejos que me  encuentre de mi tierra, es el lugar que más añoro. Barranquilla es el  lugar donde la formalidad se vuelve informal,  donde cualquiera vaina la vuelve  uno tremenda película, por no decir  crónica.

Han habido muchos cambios desde que deje La Arenosa, pero aprendí que  lo corroncho no me lo quita nadie,  que uno se  va  cuando se desarraiga, pero la Costa  es mi casa.

Soy tan corroncha y me siento  orgullosa de ello. Donde quiera que esté la cultura popular Caribe está impregnada en mí  como si estuviese sentada en el patio de mi casa.

Después de muchos años, al regresar a mi terruño sentí que nunca me había ido de mi Barranquilla porque la influencia del vallenato  y “Que viva la  yuca” es mi mayor identificación.

Adriana Ferrer Guzmán
Adriana Ferrer Guzmán

Adriana Ferrer Guzmán, comunicadora social periodista nacida en Barranquilla, Colombia.  Trabaja y estudia en la Guardia Community College. Escribe para Nosotros New York periódico hispano en el condado de Queens. Su pasión es el periodismo. Los protagonistas de sus escritos son las personas  de Nueva York.

Serie – Relatos de fin de año

1- Hasta la libertad cuesta dinero – Renandarío Arango – Lea relato

2- Un pedazo del sueño Americano – Gabriel Panagousoulis – Lea relato

3- Una visita al Tostadero – Blanca Irene Arbelaez – Lea relato

4- “Los niños son un estorbo” – Karla Florez Albor – Lea relato

5- Nueva York: una locura atrevida – Guillermo Lozano-Sharah – Lea relato

6 –El Barco es de papel – Carlos Ortega Jr –Lea relato

7 – La muerte de Huidobro – Gabriel Jaime Caro (Gajaka) – Lea relato

8 – A las diez en Jamaica – Álex Augusto Cabrera – Lea relato

9- Al-Kabir – Francisco Álvarez-Koki – Lea relato

10- V de venganza – Miguel Falquez Certain – Lea relato

 

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